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miércoles, 17 de abril de 2013

Cien patas de conejo.

Ya es el segundo céntimo de uno que te encuentras esta semana, pero ni cien patas de conejo ni quinientas herraduras cambiarían nada. Hay momentos en los que odias cada una de las paradas solitarias hasta llegar a casa, pero hoy los vagones te acogen, te cuidan. Porque ahora mismo cogerías un tren a cualquier parte, lejos de aquí, lo más lejos posible. Hasta dónde nadie supiera tu nombre.
Y ahora, solo estás tú y no hay más. Solo tú decides, decides tus límites, donde tienes que frenar y, decides no parar nunca. Sería la más impulsiva y rápida decisión pero, también la mejor.
 

Vértigo y dolor en la ciudad de las alturas, voy apagar Madrid y escribir 'amor' a oscuras.

2 comentarios:

  1. Decisiones difíciles no? Pero que a veces con tan solo pequeños actos de ciertas personas, se convierten en decisiones fáciles...

    Un beso enorme :D

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