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jueves, 20 de marzo de 2014

Tres cuartos sin mitad.

Soy una última llamada sin equivocación, el levantarse sin silencio, las ganas sin constancia.Como una tormenta sin sitio en donde resguardarte. O un desierto sin oasis. O un vicio bueno.
Soy como Madrid sin prisas, sin sémaforos que te hagan parar, ni miles de personas trepando avenidas. Sin altura. En silencio. Sin esa caída donde todos siguen con su rapidez y pasan de largo. Soy la ciudad sin vértigo. Sin ese escalofrío de adrenalina que no te deja frenar. Pues eso soy yo, la ciudad que te da la vida, pero que también te mata.