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domingo, 1 de diciembre de 2013

Como que el telediario ya solo habla de desgracias y las canciones únicamente de amor.

Vivimos creyendo que nacemos en un viernes y nos consumimos un lunes de madrugada. Creyendo que tenemos que ser así o asá, según las pautas predeterminadas. Decisiones que ni si quiera son propias, porque esas no les gustan a nadie excepto a ti.
Creemos en lo que más tarde nos defrauda, nos falla. Y así cuando queremos creer en algo verdaderamente importante, lo pasamos por encima porque las experiencias nos han hecho de esta forma, incrédulos.
Solo oimos lo que quieren que oigamos y solo vemos lo que quieren que veamos. Hace tiempo que se dejó a un margen la voluntad propia, ahora hasta ser diferente es una moda.
Y aunque suene irónico, somos esclavos de las modas porque nos gustan, nos atamos a ellas porque en el fondo nos gusta pertenecer a un grupo, sentirnos parte de algo.
Porque ya las cosas se asocian solas, en buenas o malas, pero cada uno las ve a su manera.
Como que el telediario ya solo habla de desgracias y las canciones únicamente de amor.