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jueves, 23 de enero de 2014

Tic-tac, tic-tac, tic...

Y aunque pasen solo meses, todo cambia. Puede que no se note de la noche a la mañana, con excepciones, pero día a día se suma y se suma.
Aquí estamos. Somos nuestra propia evolución. La parte que queda, la esencia, que hay veces que termina por perderse entre tanto cambio.
Para mi el tiempo no pasa en años, pasa en momentos. Quizás los buenos pasan demasiado rápido y los malos demasiado lento. 
Suelen decir que siempre hay algo bueno en los días malos y algo malo en los días buenos. A excepción mía, que siempre es todo una mierda o lo mejor de este mundo. 
Lo que hay que hacer es, jugar con el tiempo, reírse de él. Mirar atrás sabiendo lo que fuiste y los que fueron contigo, los que decidieron marcharse, incluso los que nunca llegaron a quedarse. Estirar este momento que por una parte ya es pasado, calcularlo bien, escoger bien cada cosa que haces, cada opción, porque te queda el futuro. Crea temor y atracción, pero la atracción siempre viene por la curiosidad y el temor por lo desconocido. 
Y ahora que? Dime que pasa conmigo, porque ni yo lo sé.